miércoles, 26 de diciembre de 2012

Los besos que aún no te he dado

Me siento desnuda si no me tocas, es cierto.
Como si me faltaran pedazos, como si pudiera consumirme en cualquier momento.
Y es que tú me demostraste que soy frágil, desenvolviste mis capas y te colaste donde duele. En la ausencia y la presencia, te deseo.
Por encima de cualquier cosa que pueda anhelar y de los vacíos que traía ya puestos; de mi maleta cargada de inseguridad y mis taras...malditas taras. Por encima de los que se han ido para no volver y de los que volverán sin ser llamados, yo espero por ti y corro por ti.
Esta vulnerabilidad disfrazada de dependencia me causa problemas y me colma de alegrías. Es saber que puedo, que sé sentir, lo que me eleva y me apaga.

Te echo de menos. En cuanto dejo de rozarte, me congelo

2 comentarios:

  1. Si te descongelas con una caricia no hay problema. La congelación solo es negativa si se vuelve casi-eterna.

    ResponderEliminar
  2. En cuanto dejas de tocarle, te vuelves arte. Y mueres de frío.


    M.

    ResponderEliminar