martes, 17 de abril de 2012

Apareciste tú y ya ves...

A veces pienso que el mundo no es más que una cárcel gigante, que estamos condenados al fracaso, que cualquier cosa que diga o haga, terminará haciéndome daño.
A veces dejo de creer en mí y pierdo mis poderes, mi magia y mis ganas de comerme el mundo. Y espero; sólo espero a que me aplaste y me convierta en sombra, en objeto, que me quite los sentimientos, que me desgarre el corazón.
A veces recuerdo que sin dolor no hay alegría y agradezco mis heridas y las mimo, sin ocultarlas. A ratos pienso que de la sangre brota esperanza y que ser fuerte es mi escudo de salvación.

Hay momentos en que quiero dejar caer mi carga, pararme y que se despeguen mis trocitos unidos con celo. Quiero vivir en mi mundo interior, escudarme en la pasividad y esconderme de la alegría que tanto asusta. Pero quiero dejarte un hueco.
Me entran ganas de abrir una puerta enorme, ponerte un puente, una pasarela, una alfombra roja y recibirte con trompetas. Quiero que tengas la capacidad de tocarme, que hagas con ella lo que quieras.
Siendo egoísta quiero pedirte que me quieras, que no dejes nunca de hacerlo y no pierdas la llave de mi gran puerta azul. Quiero que tu saliva siga curándome, que me cosas los rotos, y me ayudes a llorar.
Quiero olvidarme de ser fuerte, quiero caer sobre ti y que puedas recogerme. Quiero que seas tú quién descubra cuánto duele y lo vuelva tontería y quiero...quiero que me sonrías.

Siendo egoísta y cobarde y una cría, sólo sé que quiero que estés. Rozar la punta de tus dedos, acariciarte mientras hablamos o nos alimentamos del silencio. Quiero mirarte, perforarte por dentro y que puedas ver, detrás de tanta oscuridad, que sólo hay miedo y necesidad y ambas llevan tu nombre.

Quisiera ser fuerte, una princesa, algo más femenina. Quisiera no ser tan cría, asustarme con la sangre y que fueras tú quién se riera y dijera que me va a proteger. Quisiera dejar de lado las botas militares y llevar tacones y tener el pelo como el resto de las chicas y menos sudaderas de Alicia en el País de las Maravillas. Quisiera no vivir anclada en otra época, no ser hija de la filosofía y quisiera creer en Dios. No sentir fascinación por Corea y no estar enamorada del Renacimiento. Quisiera ser mejor y más bonita. Pero soy sólo yo en un mundo hecho para otra gente.

Aún así, no voy a esforzarme por cambiar, porque amo mis rarezas porque hacen que me ames.

Esta es mi primera promesa y quizás sea la última, tenlo en cuenta. Llamémoslo declaración de intenciones, postulado o futuro plan de vida.
Puedo decir que voy a dejar todo de lado, que mis tormentas y mis quimeras esperarán al otro lado de la puerta y que cuando pasen, habrá lucha de gigantes porque nosotros siempre pudimos más.
Quiero arrancarme los desaires y todo lo quiero por ti. Egoistamente quiero tu sonrisa que llama a la mía.

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