domingo, 4 de noviembre de 2012

Llueve ahí fuera.
Hace frío y cala huesos.
Llueve dentro.
Entre las mantas, sobre los recuerdos.

Tengo el estómago vacío y quiero llenarlo con tu pena.
Pero hoy no quieres lloverme, ni llorarme, ni quererme.
Hoy no quieres nada que hable de mí y yo ya no quiero nada que no tenga que ver contigo

2 comentarios:

  1. (Me ha encantado el texto, desde el punto de vista literario y emocional).
    Siempre asociamos la lluvia con sentimientos tristes. La última frase es desgarradora. Sólo decir que si alguien no quiere nada que tenga que ver contigo, no merece siquiera que hables de él/ella. Pero claro, es un consejo barato. ¿Quién se lo aplica, llegado el momento?.

    PD. Hay muchos tipos de dolor. Dolor de culpa, como el que reflejas tú, y dolor dulce. Dolor de "lo he sentido, mereció la pena, y duele el vacío, pero se puede vivir con agujeros":

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  2. La lluvia... Yo sólo soy feliz cuando llueve. Por el mismo motivo del que tú hablas (aunque resulte irónico).



    M.

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